Irán y las redes distribuidas
>> sábado, 12 de septiembre de 2009
Un chasqui recorre postas con el mensaje del Inca. Heródoto de Halicarnaso dice que la Calzada Real persa no fallará "ni por la nieve, ni por la lluvia, ni por la noche". Viejo medieval aguarda la llegada de un comerciante con su mensajería, ave lleva atado un columbograma que alguien espera en un palomar, mujer loca grita designios divinos desde un banco de plaza. Las redes centralizadas, descentralizadas y distribuidas coexisten desde que el hombre es hombre y, por tanto, se comunica.
Pero David de Ugarte, economista y tecnólogo español, piensa que esta vez todo es diferente. Lo piensa porque una simple mortal, pongamos por caso como yo, puede tener este blog abierto ahora y transformarse en una potencial nodo sin filtros dentro de una red de iguales. En su libro El poder de las redes habla de las ciberturbas y del paso de la democracia a la pluriarquía.En las afueras de Teherán seguramente no saben que Stallman es el hacker más famoso de la historia -sí lo sabe de Ugarte- ni adhieren al movimiento de software libre. Según un relevamiento realizado en diciembre de 2008, el 65,1 por ciento de la población de Irán no tiene conexión a internet. ¿Distribuida entre cuántos está la red del mundo nuevo?
La victoria de Mahmud Ahmadinejad en las elecciones del 12 de julio pasado provocó agitación en la blogósfera iraní. Agitación que se trasladó a las calles: ciberturba, señores. Revolución verde. Un día antes, el Ministerio de Comunicaciones del régimen teocrático había limitado el sistema de envío de mensajes de texto y clausurado los sitios web reformistas. Pero Flirck, Youtube, Facebook, Twitter y blogs invitaban a protestar por el resultado de unos comicios denunciados como fraudulentos. A pesar de que los medios de comunicación tradicionales no apoyaban a Mir Hossein Mousavi, el principal rival en las urnas, la sociedad (parte de ella, la minoría iluminada) se enteró del revuelo y salió a protestar. Imágenes del asesinato de Neda Soltan circularon luego por la red.
Es cierto que internet ofrece una plataforma masiva y más sencilla que esconder un mimeógrafo en un garage. Pero los nodos filtro siguen ahí. Nodo filtro es la clase social y la imposibilidad de ser emisor cuando siquiera se tiene acceso a internet. Los embudos que existen trascienden el análisis de la red comunicacional planteada en El poder de las Redes.
Sospecho que David de Ugarte no tiene razón; quizás me equivoco. Pero una simple mortal, pongamos por caso como yo, añora los viejos heroísmos, el correo postal y otros ritos antiguos de bellezas proscriptas en todas las tipologías de red. Y piensa que abrir una cuenta en Facebook no es hacer la revolución.
