“Tres”, con Adriana Calcanhotto en Niceto

>> jueves, 10 de diciembre de 2009

Hay que oír en el fondo de todas las músicas la tonada sin notas, compuesta para nosotros.

El trío brasileño que conforman Adriana Calcanhotto, Moreno Veloso y Doménico Lacelotti se presentó el lunes, martes y miércoles en el Club Niceto de Buenos Aires. Los músicos retoman los ritmos heterogéneos de la música de Brasil y suman una impronta personal y experimental con canciones que les son propias y otras que hacen suyas con igual habilidad.
La primera presentación de estos autores agrupados fue en el 2006, cuando abrieron el show de CocoRosie (acid folk norteamericano) en Río de Janeiro. La experiencia venía del extraño trío +2, de formación variable. Desde ahí, y en paralelo a sus carreras, vienen dando shows tanto en ciudades de Brasil como en el exterior, en escenarios algo más pequeños e íntimos de lo que acostumbran.
El repertorio es casi totalmente improvisado y, aprovechando que son compositores, ensayan mezclas en una atmósfera estimulante. Conservan así la frescura del primer contacto, la sorpresa ante la novedad y la fidelidad a las emociones virginales. “Siempre trabajé con guiones muy armados, pero el imprevisto también tiene su riqueza. Entre los tres el diálogo y la invención musical fluyen permanentemente”, dice la cantante de Porto Alegre. Cuando están en escena comparten miradas de aprobación y condena frente a la ocurrencia de su parceiro. Tanto así, que de momento pareciera que el espectador es un intruso espiando el momento de la creación artística.
Una manzana puede ser un instrumento no convencional. Claro que hay que tener habilidad para dar el mordisco certero en el momento y lugar indicado. Además de guitarras, chelos y MPC incorporaron otros recursos para generar un todo armónico. La suma, tan despojada, gana en simpleza que asiste a la esencia y el origen.
En el segundo de los tres recitales que dieron en la ciudad, repasaron estilos y todo tipo de textos. Las canciones de Calcanhotto fueron las más reconocidas por el público, como Justo Agora, Sem Saída, Vambora y Fico Assim Sem Voce (que forma parte del primer disco de su heterónimo infantil Adriana Partimpim, cuya segunda producción acaba de ser editada). Cada uno tuvo su espacio, aunque la intervención de la voz dulce y femenina dotaba a la melodía de una luz y sensibilidad especial.
Moreno (gen de familia: hijo de Caetano, sobrino de María Bethania y ahijado de Gal Costa) se lució en el chelo y se divirtió intentando un castellano poco logrado en una canción del argentino Nacho Rodríguez. Del padre de Moreno interpretaron la preciosa canción O nome da cidade. Esa canción, según contó Calcanhotto, fue el resultado de la lectura de La hora de la estrella de Clarice Lispector.



El padre de Doménico, que estaba entre el público, también cedió una canción para que tocaran. Tan improvisado estaba que la letra estaba escrita a mano sobre el dorso de un papel en el que se leía “Baño exclusivo de Andrea Calcanhotto”. Comenzó a cantar Lancellotti, que al no poder encontrar el ritmo dejó el lugar a Adriana. Intercambiaron risas cómplices y se reincorporó en la segunda estrofa de la canción.
Cerraron la noche con una vieja canción brasilera, en la que todos los músicos golpearon sus pandeiros de manera acompasada y perfecta. Un público variado, joven en su mayoría, pudo disfrutar de más de una hora y media de show.

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